Entrando a Mongolia

El día que llegamos a Mongolia (y que publicamos la última vez), nos quedamos súbitamente sin conexión de internet en el hostal. Al otro día partimos temprano a una expedición de 4 días por el interior de Mongolia, por eso no había noticias nuestras. Ahora llegamos y subo atrasado este post que había escrito antes de quedarnos desconectados.

Vamos algo desfazados con el relato, ya que hemos tenido más dificultades para conectarnos de las que esperábamos, pero aquí andamos de nuevo. Como les decíamos, ya estamos en Mongolia, pero nos falta el relato del viaje previo a nuestra llegada a Ulan Bator, quizás el viaje en tren que jamás olvidaremos.

La ciudad de Irkutsk resultó ser lo peor que hemos visto hasta ahora. Una ciudad fea, vieja, sin mucha actividad ni nada muy interesante que ver. Quizás su único gancho sea ser la puerta de entrada a uno de los lugares más visitados por rusos y extranjeros que visitan Siberia, el lago Baikal.

No teníamos considerado visitarlo, sino que íbamos a quedarnos en Irkutsk durante el día, similar a lo que hicimos en Novosibirsk, pero tras los comentarios de mucho, decidimos apurarnos y hacer el viaje. Apenas llegamos a Irkutsk teníamos nuestra primera misión. Conseguir nuestros tickets a Ulan Bator que no habíamos podido comprar en San Petersburgo ni Moscú. Finalmente y con mucha aprehensión, contactamos una agencia mongola que a su vez contactó una en Irkutsk para que nos reservara y comprara nuestros tickets. Tuvimos que pagar por adelantado, esperando que todo saliera tal cual nos habian dicho. Los tickets debíamos ir a buscarlos a la agencia Welcome Sib, en Irkutsk. Nos dieron una dirección en ruso, así que teníamos un buen desafío por delante. De conseguirlos dependía poder salir a tiempo de Rusia (nuestra visa expiraba el 23 de agosto)

Nuestro amigo Iura -que se bajaba en Irkutsk junto a nosotros- nos ayudó con la guardería para las maletas en la estación y luego nos acompañó afuera de la estación para negociar con los taxistas para que nos llevaran a la agencia de viajes donde teníamos que ir. Finalmente le dio unas instrucciones al taxista, nos subió al auto y se despidió. Fue nuestro mejor aliado y padre adoptivo durante todo ese viaje.


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Llegamos a la agencia y todo resultó bien. Obtuvimos nuestros tickets y pedimos información para ir al lago Baikal. Habían unos mini buses que por poco más de $ 1500 te llevaban al lago. Llegamos allá y la verdad es que mucho no teníamos para hacer. Creemos que confabuló el tiempo en contra de nosotros, ya que teníamos que estar en Irkutsk de vuelta no muy tarde para tomar nuestro próximo tren. Seguramente, si te quedas algunos días más, quizás recorres los distintos puertos que tiene el lago y hacer actividades como pesca, buceo, montañismo, etc. En nuestro caso, nos remitimos a echarnos en la playa y meter los pies en las heladas aguas del Baikal. De vuelta a Irkutsk.

Ya en la ciudad, vivimos un momento digno de ser contado. Luego de una caminata eterna buscando algún lugar de comida que no se viera demasiado sospechoso, dimos con un gran letrero que decía Pizza. Al entrar, vimos que si bien los menú estaban en ruso, tenían fotos y pizzas de muestra como para elegir. El hambre nos estaba poniendo me mal humor, así que procedí a elegir una de las que estaban en lo alto de una repisa. Pero quedé boquiabierto cuando la tipa, se sube a un piso, saca la pizza que yo apunté y la mete en un microondas, del cual lo saca después de unos segundos, la corta y me la pasa. Tal cual. No sabemos si nos vieron la cara o ese era el sistema, pero terminamos comiendo la pizza de muestra del local. Podrán imaginarse que lo único que queríamos era irnos de ahí. Insólito.

Llegada la hora del tren, supimos con alegría que era un tren que iniciaba su recorrido ahí, es decir, no traía pasajeros de otras ciudades, por lo que habría espacio suficiente para instalarse si subíamos rápido. Lo hicimos y entramos junto a un tipo que hablaba ruso con una persona que lo acompañaba. Iniciado el viaje, el tipo nos saluda en inglés. Era un gringo, John, de Arkansas, que llevaba varios meses estudiando ruso en Irkutsk, ya que tenía una oferta de trabajo para cuando dominara el idioma, en el campo de la ingeniería en petróleo.

John resultó muy simpático y fue de gran compañía y ayuda durante el viaje. Ya inmerso en la cultura rusa, viajaba en tren con muchas cosas buenas para comer y tomar. Nosotros, con nuestros noodles y unos maní. Terminamos esa noche haciendo un verdadero picnic en la cabina, donde tomamos vodka, comimos salmón ahumado, pan de centeno con caviar y jugo de manzana. Estuvimos conversando hasta que la azafata nos vino a decir que nos durmiéramos porque estábamos haciendo mucho ruido.

Al otro día, conocimos a nuestras vecinas de cabina. Kate y Harmonce eran dos parisinas que venían viajando en tren desde Moscú y habían pasado unos días en el lago Baikal. Ambas profesoras de básica, hablaban español e incluso una de ellas había estado en Rusia. Con ellas conversamos bastante sobre todo durante las horas que tomó el proceso de salida de Rusia.

En Naushkin, última parada rusa del tren, estuvimos cerca de 7 horas detenidos, entre que revisaban nuestros pasaportes, revisaban el carro completo para ver que nadie estuviera sacando artículos prohibidos, cambiaban la locomotora por una mongol, etc. Todo con una parsimonia propia de los rusos. Aprovechamos de comprar algunas provisiones mientras el sol encumbraba la temperatura sobre los 35 grados. Finalmente pudimos partir hacia la frontera con Mongolia, donde nos espera el episodio más estresante de este viaje (peor que el que vivimos el primer día en San Petersburgo).

Llegamos a la primera parada en suelo mongol y se subió la policía de inmigración a revisar pasaportes y visas. Nosotros esperábamos poder bajar para hacer el trámite de visa, ya que en Chile no hay embajada de Mongolia, por lo tanto no podíamos sacarla. Por otra parte, tanto la experiencia de unos amigos que hicieron el viaje hace poco, y avalados por lo que publicaba la guía Lonely Planet, uno podía sacar la visa en la frontera si llevaba una foto carné y 50 dólares.

Pues el tipo revisa nuestros pasaportes y yo me adelanto a decirle que no tenemos visa, ante lo cual me mira con cara de sorprendido y pregunta por qué (todo esto en inglés. Gracias a Dios acá el inglés es bastante común). Le explico y me dice que la podría haber sacado en Rusia. Le digo que en Rusia no estuvimos lo suficiente para tramitar una visa. Me dice que tendremos que tomar un tren de vuelta a Rusia y tramitarla allá. TAL CUAL. Le digo que no, que nosotros vamos a Beijing y que nuestra visa rusa expiraba ese mismo día, ante lo cual me pregunta entonces si tramitaré una visa de paso por máximo 5 días. No, nos quedaremos en Ulan Bator 6 días. Me mira y mueve la cabeza en signo negativo. La cosa comienza a ponerse tensa. Le digo que nosotros teníamos entendido que la visa podía tramitarse en la frontera. Me dice que no. Que sin visa no podemos entrar. Y ahí estábamos.

Finalmente nos dice que lo acompañemos. Bajamos del tren (ojo, somos de los pocos que han puesto pie sobre suelo mongol sin visa y sin haber recibido un disparo por eso) y entramos al edificio de la administración de inmigración. Un edificio se corte soviético con una oficina digna de película con protagonistas con problemas de papeles en países miembros del bloque soviético. El tipo nos hace sentar en un par de sillas con otro burócrata frente nuestro. Comienza a hacer llamadas y advertimos que las cosas no se ven bien. Yo estoy al borde del colapso nervioso. Transpiro como nunca antes y la taquicardia es evidente. Cuelga y suspira, la cosa no anda. Me pregunta si tenemos dinero. Le digo que sí. Me dice que puede hacernos una visa por 10 días. Le digo que nos sirve, que cuánto dinero necesitamos. Me muestra en una calculadora 160mil X (la moneda local). Le digo que sólo tengo dólares americanos. Me dice que no puede aceptar dólares y que los bancos están cerrados a esa hora. Nuevamente fojas cero. Conversa con el otro tipo en la oficina. Los interrumpo y pregunto si puedo pagar en rublos rusos. Me dice que ok, que los vaya a buscar. El problema es que eran 4000 rublos y con suerte teníamos 1000. La azafata del tren, a esas alturas nuestra aliada, Ielena, trataba de conseguirnos alguien en el andén que nos cambiara los dólares. Nadie (luego nos comentarían en el vagón que la azafata fue a preguntar qué había pasado con nosotros y al saber que no teníamos visa, preguntó si no estábamos locos por atrevernos a hacer eso). Finalmente, tuvimos que hacer una colecta en el vagón para juntar los rublos. Nuestro amigo gringo prestó mil, unos holandeses dos mil más, las francesas algunos cientos y la Tri aun tenía mil en su billetera. Corrimos de vuelta a la oficina, escoltados por un militar al final y entregamos el dinero, ellos comenzaron con las fotocopias, los formularios para rellenar, pegar las fotos que traíamos y nos dijeron que esperáramos en el tren. Le agradecí y pedí disculpas, pero estábamos salvados.

Fuimos recibidos con vítores de vuelta en el tren. Lo habíamos logrado. No seríamos deportados a Rusia y tendríamos visa para entrar. Yo me tuve que tomar unos shots de vodka cortesía de John. Aun temblaba, mientras comenzaba a devolver en dólares lo que el americano y los holandeses nos habían prestado, agradecidos hasta la eternidad con ellos. Fueron nuestra salvación. Nos trajeron nuestros pasaportes y lo curioso, es que la visa que supuestamente nos iban a improvisar en la frontera era exactamente igual a la que tenían el resto de los viajeros en sus pasaportes, es decir, los tipos sí tenían las maquinas y sellos para tramitar visas, lo que es bastante lógico si son un punto fronterizo y lo más curioso es que nuestra visa por 10 días, finalmente se transformó en una por 4 meses. Mucho más que lo que tenía el resto. En fin. Teníamos nuestros papeles al día y podíamos bajar del tren a estirar las piernas por una hora.

Ya abajo, en algún momento, me crucé nuevamente con el tipo de inmigración que esta vez me saludo y sonrió… después de que casi me mata de un infarto.

Continuamos camino a Ulan Bator en medio de un nuevo picnic en la cabina, esta vez con la presencia también de las francesas, que colaboraron con algunas provisiones. Al otro día teníamos que madrugar al llegar a la capital de Mongolia, así que la convivencia no se extendió demasiado.

Llegamos a Ulan Bator y nos esperaba una van que nos traería a nuestro hostal, el UB Guesthouse, un hostal modesto, emplazado en un edificio de corte soviético, muy limpio y con un ambiente claramente internacional. Ulan Bator es una ciudad de 500 mil habitantes, en su mayoría nómades, sin demasiadas atracciones en la ciudad, salvo por algunos monasterios. Lo interesante está en los alrededores, que es donde partiremos hoy por 4 días junto a nuestras amigas francesas y posiblemente a Thomas, nuestro amigo también francés que conocimos en el viaje desde Novosibirsk a Irkutsk y que debería llegar en la madrugada de hoy a Ulan Bator. Veremos si lo logra.

Así que nuevamente estaremos desconectados, al menos hasta el 27, mientras visitamos unos templos budistas, el desierto de Gobi y algunos parques nacionales. Ya les contaremos qué tal eso. Saludos a todos!!! y gracias a los que comentan, sus comentarios nos acompañan muchísimo en este viaje.

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19 Respuestas a Entrando a Mongolia

  1. es. dijo:

    oye que tensoooo!!!!

    puedo ver a Tri con cara de (esteban te rompí la camara x 100).

    que gran aventura!!!

    buen relato rodrigo!!

    exito en todo

    Abrazos!!

    se les extraña! :)

  2. marcia dijo:

    ¡Vaya experiencia! Lo bueno es que sortearon los problemas y sintieron la solidaridad de muchas persona que apenas los conocían. Espero con ansaias las fotos prometidas, las que estoy segura serán tan buenas como de constumbre. Que sigan con suerte y conociendo personas tan amables como hasta ahora.

  3. colombina dijo:

    wuaaaaaaaaaaaaa q miedoooooooooooooooooooo
    el gusto de hacer pasar susto y dps todo rico wena onda, pa matarlo!!
    el mega pique para q hubiera quedado todo ahí.
    ahhh q bacan q todo está resultando de perillas.

    besitos a los 2

  4. rita cox dijo:

    ayyyyyyyyyyyyyyyyy qué he viajado gracias a ustedes!!!!!
    Qué delicia de experiencia!
    besos a los dos.
    deben contar cuándo llegan para organizar algo, digo yo.

  5. Katherine dijo:

    Me muero ahí mismo si me pasa lo que les pasó a ustedes. Es de película de terror!
    Pobrecillos… bueno, les mando una abrazo gigante!

  6. Nicole dijo:

    que experiencia! jajaj imagino la cara de la tri desfigurada..
    Siempre hay una primera vez para machetear en la vida jajajajaja la de ustedes fue bien glamorosa en todo caso.
    Que rico saber que están bien, espero el relato de las tribus nomades y las fotos!
    Abrazotes!

  7. emete dijo:

    Que espelusnante lo que pasaron para conseguir la visa, casi me hacen llorar, podía sentir la angustia. De suerte que tuvo un final feliz.
    Después de todo lo que han pasado, un trámite acá en Chile, por muy peludo, será cosa de niños para ustedes, jaja.

    Saludos

  8. Maligna dijo:

    Qué mala que no pudieran haber grabado semejante episodio, era digno de reality show siniestro… de hecho, aunque ni se parece tanto, me recordó a Expreso de medianoche (claro que en una versión no tan ilegal)… en todo caso, la primera foto está demasiado de portada de película, sólo faltaría una foto más chica abajo a la derecha mostrándolos a ustedes en la oficina de migración a modo de sinopsis…
    En todo caso, han tenido suerte todo el viaje con los pasajes y problemas varios, así que tienen la mega suerte o el espíritu del rock de Glastonbury se quedó con ustedes… como sea, ya no les pasará nada de seguro :)
    besos!

  9. Renato dijo:

    Que este relato lo hayas publicado recién ahora que volvieron del desierto es, en cierta forma, un alivio. Me imagino después de esto partir a Gobi es como para pensar en “secuestrados por nómades mongoles en el desierto de Gobi”
    Suerte en sus próximas aventuras, será “vida de diplomáticos en la moderna Beiging”??

  10. Ric. dijo:

    vamos que se puedeeeee!

  11. Jarsonic dijo:

    Hasta leyendo me puse tenso… la embarró, me imagino el suplicio de ese instante, cada vez hay más historias en este viaje, un abrazo a los dos, y cuídense mucho.

  12. Maximiliano dijo:

    in-creible
    mientras tengamos otro post todo va bien
    Oye si se contactan con @astromario (Skype) les puede dar algunos tips.
    Estuvo por esos lares hace poco
    Saludos

  13. Paula dijo:

    Que increíble,estaba con la guata apretada leyendo el relato de la entrada a Mongolia que increíble pero gracias a Dios todo resulto bien
    disfruto mucho las aventuras
    cariños a la Tri y que continúe la aventura
    quiero fotos
    besos

  14. Jose Luis Trisotti dijo:

    A pesar de habler hablado con Estefania por Skype, luego de este “angustiante” momento, ahora que lo leo, vuelve a apretarse mi guata.

    Por favor un Vodka,…..

    Besos , ahora entraran a un nuevo mundo, CHINA.

  15. CataHuidobro dijo:

    Que increíble la experiencia!!… las fronteras y los check in de los aeropuertos son lo peor de los viajes. Momentos tensos, que no sabes si tu pasas (en el caso de las fronteras) o si tu maleta pasa (en el caso del check in). En fin… al final lamentablemente las $$ lo solucionan siempre. Menos mal que se han encontrado con buenos compañeros de viaje. Cuídense y sigan reportando…..desde Madrid los leemos con envidia. Saludos!!

  16. Ed dijo:

    todo un best seller, vodkas para uds.

  17. Eduardo Bernain dijo:

    Increíble historia, me recordó la serie “Misión Imposible”. Menos mal que pronto llegarán a la maravillosa civilización China. Disfrútenlo a concho. Muchos cariños. Lalito.

  18. Carolina dijo:

    Dios mío!!!!!! conchetumadre, me da colon irritable ahí mismo y me pongo a llorar. Que valientes ustedes! Esto fue como la guinda de la torta frente al estrés que han tenido que pasar. Pero bueno tiene su recompensa. Oye tanta cosa con el lago Baikal y en la foto aparece como cualquier lago más, para el que no ve agua nunca debe ser una maravilla. No me digas que esta no ha sido la aventura de tu vida, así que a disfrutarla!!!!!!!

  19. Pingback: El trago amargo de este viaje | viaje2010

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